El Colegio del Carmen y San José fue fundado en 1809. Fue la primera escuela de mujeres que existió en Catamarca. Se adelantó incluso al nacimiento de la Patria. Pos sus aulas pasaron miles de catamarqueñas y, desde hace alrededor de una década, también ingresan varones.
Decimos que son Pioneras ya que este grupo de religiosas vinieron a Catamarca a fundar la primera institución de enseñanza de niñas en la provincia de Catamarca. Administraron un colegio y la educación de cientos de mujeres catamarqueñas cuando aun existía el Virreinato del Río de la Plata, antes del primer grito de libertad.
Cuenta Fray Luis Córdoba, ex capellán del colegio, que éste fue fundado el 15 de Octubre de 1809, gracias a la cristiana y generosa influencia de las señoritas Agustina, María Manuela y Juana Rosa Villagrán.
Se anticipó incluso a la primera escuela estatal de mujeres, la Esc. Normal Clara J. Amstrong, cuya historia comienza en 1878.
Uno de los profesores encontró entre la documentación del Obispado, un decreto de Gregorio Dean Funes, que era de la Catedral de Córdoba, donde se autorizaba la fundación del colegio en el año 1804. En esa época no existía la Diócesis de Catamarca.
Así cumpliendo la voluntad de las hermanas Villagrán y también la de Dean Funes comenzó la construcción del Colegio. “Dos religiosas carmelitas, Hermanas de sangre, llamadas María Josefa y Feliciano Echeverría y Gutierrez, fueron las fundadoras del primer y único colegio de Carmelitas establecido en nuestra ciudad” dice Fray Córdoba. Estás religiosas pertenecían a la congregación de Santa Teresa de Jesús.
El Colegio contaba por entones con tres secciones: un asilo para niñas huérfanas, pensionado y escuela para niñas de la comunidad.
Se preparaba a las mujeres no solo en “la cultura de las letras”, sino también en “las virtudes cristianas” y en las “labores domésticas”.
El colegio fue creciendo en prestigio y se hizo tradicional e la educación de las mujeres catamarqueñas. Sin embargo, las constantes luchas entre unitarios y federales, con los consecuentes despojos que sufrian los vencidos, dejaron al Colegio del Carmen en malas condiciones edilicias y una difícil situación económica.
“Después del año 1841, el mas luctuoso y aciago que ha vivido Catamarca, viendo a sus autoridades y a sus mejores hombres caer degollados o fusilados por las hordas triunfantes, su ciudad saqueada y sus propiedades confiscadas o despojadas de su valor, estas valerosas mujeres tuvieron un gesto y tomaron una desición capaz de intimidar al varón mas decidido y resuelto” asegura Fray Córdoba en su “Reseña Histórica del Colegio de Hermanas Carmelitas de Catamarca”.
Aquí entra en escena la hermana Bárbara Navarro, hija de una tradicional familia catamarqueña. Con 31 años, esta religiosa organizó, acompañada por dos novicias, una expedición a lomo de mula por Tucumán, Salta, Jujuy, Bolivia y Perú “en demanda de limosnas para el sostenimiento y reparaciones indispensables que reclamaba el estado ruinoso del Colegio y Capilla”.
La expedición duró tres años. Durante ese tiempo, las religiosas visitaron pueblos llevando una imagen de la Virgen del Carmen y regalando loas y canciones a cambio de ayuda para la institución. Volvieron con las alforjas llenas de oro y plata para volver a darle el esplendor al Colegio.
Segunda Fundación
Los inicios del Colegio del Carmen no fueron en el edificio donde está actualmente. En realidad, el primer lugar de residencia de las Carmelitas en Catamarca fue en Maipú al 500, en el edificio que después ocupó el Colegio del Huerto y donde hoy funciona el Colegio F.A.S.T.A.
En 1874, debido al escaso número de religiosas que quedaban, el Obispo de entonces dispuso que se entregara el edificio a las Hermanas del huerto para que ellas pusieran en marcha otro colegio en ese lugar.
A pesar de ello, la sociedad Catamarqueña comenzó a pedir que las Carmelitas continuaran su obra. Fue el padre José Cornelio Alcorta quien se hizo eco de ese reclamo y pidió al Obispo, por entonces residente en Salta, que le permitiera hacer una nueva fundación del Colegio del Carmen. Para ello donó todos sus bienes a favor de la causa. En esa empresa también colaboró el sacerdote Digno Pastor Maza que, aunque no poseía bienes salió en busca de limosnas para las Carmelitas.
En 1887, se produjo la segunda fundación de la institución. Esta vez fue en la ubicación actual del Colegio, Junín esquina San Martín, en pleno centro de la ciudad. Este edificio, al menos la fachada, fue obra del prestigioso arquitecto italiana Luis Caravatti. Algunos años mas tarde, en 1898, fue terminada la iglesia de la Virgen del Carmen.
El Colegio recobró su esplendor y otra vez se convirtió en el lugar elegido para la educación cristiana de las mujeres catamarqueñas.
“Sobre los primeros seis grados de enseñanza primaria y los cursos de la enseñanza secundaria, sostenían la Academia de Pintura y Dibujo, el Conservatorio Musical, la enseñanza de dactilografía y labores”, señala Fray Córdoba.
En 1930 dos órdenes de Carmelitas se unieron y recibieron el reconocimiento como institución de derecho Pontificio. Se estima que al siguiente año, llegaron a Catamarca las primeras representantes de la Congregación de Carmelitas Misioneras Teresianas, una de las tantas ramas que tiene la antigua Orden de El Carmelo, que hasta hoy continúa al frente de la institución.
Además de la instrucción y la formación humana, a través del Colegio y el pensionado, también había una casa de formación, “el noviciado”. La primera religiosa que se ordenó como Carmelita en Catamarca fue la Hermana Rosa Cuestas, oriunda de Chumbicha, quien murió en el año 2000 a los 92 años. Ella era la historia viva del Colegio.
La Hermana Alcira Blanco, Santafecina, criada en Corrientes, ex docente, fué la última religiosa carmelita quien ejerciera hasta fines del año 2009, el cargo de Representante Legal del Colegio del Carmen. Realizó su apostolado en Corrientes, Buenos Aires, Mendoza y llegó a Catamarca en el año 1998. Siempre tuvo el corazón repartido entre varias provincias y la convicción de estar donde mas la necesitan. Actualmente la Hermana Alcira se encuentra en la Comunidad Carmelita de San Rafael, Mendoza. Fué una religiosa trabajadora incansable, visionaria y pionera. Marcó el ritmo y estilo de trabajo de la institución de la década.
Decimos que son Pioneras ya que este grupo de religiosas vinieron a Catamarca a fundar la primera institución de enseñanza de niñas en la provincia de Catamarca. Administraron un colegio y la educación de cientos de mujeres catamarqueñas cuando aun existía el Virreinato del Río de la Plata, antes del primer grito de libertad.
Cuenta Fray Luis Córdoba, ex capellán del colegio, que éste fue fundado el 15 de Octubre de 1809, gracias a la cristiana y generosa influencia de las señoritas Agustina, María Manuela y Juana Rosa Villagrán.
Se anticipó incluso a la primera escuela estatal de mujeres, la Esc. Normal Clara J. Amstrong, cuya historia comienza en 1878.
Uno de los profesores encontró entre la documentación del Obispado, un decreto de Gregorio Dean Funes, que era de la Catedral de Córdoba, donde se autorizaba la fundación del colegio en el año 1804. En esa época no existía la Diócesis de Catamarca.
Así cumpliendo la voluntad de las hermanas Villagrán y también la de Dean Funes comenzó la construcción del Colegio. “Dos religiosas carmelitas, Hermanas de sangre, llamadas María Josefa y Feliciano Echeverría y Gutierrez, fueron las fundadoras del primer y único colegio de Carmelitas establecido en nuestra ciudad” dice Fray Córdoba. Estás religiosas pertenecían a la congregación de Santa Teresa de Jesús.
El Colegio contaba por entones con tres secciones: un asilo para niñas huérfanas, pensionado y escuela para niñas de la comunidad.
Se preparaba a las mujeres no solo en “la cultura de las letras”, sino también en “las virtudes cristianas” y en las “labores domésticas”.
El colegio fue creciendo en prestigio y se hizo tradicional e la educación de las mujeres catamarqueñas. Sin embargo, las constantes luchas entre unitarios y federales, con los consecuentes despojos que sufrian los vencidos, dejaron al Colegio del Carmen en malas condiciones edilicias y una difícil situación económica.
“Después del año 1841, el mas luctuoso y aciago que ha vivido Catamarca, viendo a sus autoridades y a sus mejores hombres caer degollados o fusilados por las hordas triunfantes, su ciudad saqueada y sus propiedades confiscadas o despojadas de su valor, estas valerosas mujeres tuvieron un gesto y tomaron una desición capaz de intimidar al varón mas decidido y resuelto” asegura Fray Córdoba en su “Reseña Histórica del Colegio de Hermanas Carmelitas de Catamarca”.
Aquí entra en escena la hermana Bárbara Navarro, hija de una tradicional familia catamarqueña. Con 31 años, esta religiosa organizó, acompañada por dos novicias, una expedición a lomo de mula por Tucumán, Salta, Jujuy, Bolivia y Perú “en demanda de limosnas para el sostenimiento y reparaciones indispensables que reclamaba el estado ruinoso del Colegio y Capilla”.
La expedición duró tres años. Durante ese tiempo, las religiosas visitaron pueblos llevando una imagen de la Virgen del Carmen y regalando loas y canciones a cambio de ayuda para la institución. Volvieron con las alforjas llenas de oro y plata para volver a darle el esplendor al Colegio.
Segunda Fundación
Los inicios del Colegio del Carmen no fueron en el edificio donde está actualmente. En realidad, el primer lugar de residencia de las Carmelitas en Catamarca fue en Maipú al 500, en el edificio que después ocupó el Colegio del Huerto y donde hoy funciona el Colegio F.A.S.T.A.
En 1874, debido al escaso número de religiosas que quedaban, el Obispo de entonces dispuso que se entregara el edificio a las Hermanas del huerto para que ellas pusieran en marcha otro colegio en ese lugar.
A pesar de ello, la sociedad Catamarqueña comenzó a pedir que las Carmelitas continuaran su obra. Fue el padre José Cornelio Alcorta quien se hizo eco de ese reclamo y pidió al Obispo, por entonces residente en Salta, que le permitiera hacer una nueva fundación del Colegio del Carmen. Para ello donó todos sus bienes a favor de la causa. En esa empresa también colaboró el sacerdote Digno Pastor Maza que, aunque no poseía bienes salió en busca de limosnas para las Carmelitas.
En 1887, se produjo la segunda fundación de la institución. Esta vez fue en la ubicación actual del Colegio, Junín esquina San Martín, en pleno centro de la ciudad. Este edificio, al menos la fachada, fue obra del prestigioso arquitecto italiana Luis Caravatti. Algunos años mas tarde, en 1898, fue terminada la iglesia de la Virgen del Carmen.
El Colegio recobró su esplendor y otra vez se convirtió en el lugar elegido para la educación cristiana de las mujeres catamarqueñas.
“Sobre los primeros seis grados de enseñanza primaria y los cursos de la enseñanza secundaria, sostenían la Academia de Pintura y Dibujo, el Conservatorio Musical, la enseñanza de dactilografía y labores”, señala Fray Córdoba.
En 1930 dos órdenes de Carmelitas se unieron y recibieron el reconocimiento como institución de derecho Pontificio. Se estima que al siguiente año, llegaron a Catamarca las primeras representantes de la Congregación de Carmelitas Misioneras Teresianas, una de las tantas ramas que tiene la antigua Orden de El Carmelo, que hasta hoy continúa al frente de la institución.
Además de la instrucción y la formación humana, a través del Colegio y el pensionado, también había una casa de formación, “el noviciado”. La primera religiosa que se ordenó como Carmelita en Catamarca fue la Hermana Rosa Cuestas, oriunda de Chumbicha, quien murió en el año 2000 a los 92 años. Ella era la historia viva del Colegio.
La Hermana Alcira Blanco, Santafecina, criada en Corrientes, ex docente, fué la última religiosa carmelita quien ejerciera hasta fines del año 2009, el cargo de Representante Legal del Colegio del Carmen. Realizó su apostolado en Corrientes, Buenos Aires, Mendoza y llegó a Catamarca en el año 1998. Siempre tuvo el corazón repartido entre varias provincias y la convicción de estar donde mas la necesitan. Actualmente la Hermana Alcira se encuentra en la Comunidad Carmelita de San Rafael, Mendoza. Fué una religiosa trabajadora incansable, visionaria y pionera. Marcó el ritmo y estilo de trabajo de la institución de la década.
El Colegio Hoy
El actual Representante Legal del Colegio del Carmen y San José es el Profesor Raúl Goitea. La institución tiene hoy un amplio edificio que alberga a 1833 alumnos exactamente.
El actual Representante Legal del Colegio del Carmen y San José es el Profesor Raúl Goitea. La institución tiene hoy un amplio edificio que alberga a 1833 alumnos exactamente.
Hace alrededor de una década, el Colegio, una tradicional institución de mujeres, comenzó a recibir varones. Primero ingresaron en el Nivel Inicial, es decir en Jardín de Infantes y luego progresivamente en los distintos niveles educativos.
Hoy es una institución mixta abocada a la formación Humana y Cristiana tal como soñaron sus fundadores y benefactores hace 200 años atrás.
Las Carmelitas Hoy
Cinco Hermanas integran hoy la comunidad de las Carmelitas en Catamarca, aunque solo dos ejercen sus funciones, ellas son: La Hermana Carmen Sandoval, actual Apoderada Legal del Colegio, junto a ella en la actividad diaria se encuentra la Hermana Elvecia Pachado, la Carmelita mas joven, quien como maestra está ejerciendo una suplencia docente y ademas controla el mantenimiento del Colegio.
Hoy es una institución mixta abocada a la formación Humana y Cristiana tal como soñaron sus fundadores y benefactores hace 200 años atrás.
Las Carmelitas Hoy
Cinco Hermanas integran hoy la comunidad de las Carmelitas en Catamarca, aunque solo dos ejercen sus funciones, ellas son: La Hermana Carmen Sandoval, actual Apoderada Legal del Colegio, junto a ella en la actividad diaria se encuentra la Hermana Elvecia Pachado, la Carmelita mas joven, quien como maestra está ejerciendo una suplencia docente y ademas controla el mantenimiento del Colegio.
En el Colegio viven ademas tres religiosas mayores, todas Catamarqueñas ya retiradas de la vida religiosa activa: María Olinda Sansó Masa, Carlina Casas, Manuela Elsa Soria, quien fuera Directora del Colegio hace muchos años atrás.


No hay comentarios:
Publicar un comentario